Perspectivas

Financiamiento de primas de seguro de vida: lo que cambió cuando el dinero dejó de costar 2%

Financiamiento de primas en 2026: SOFR en 3.65%, garantía que se pide más de una vez y por qué el banco no acepta el fallecimiento como fuente de pago.

US Preservation Team21 de mayo de 202617 min de lectura
Compartir

El financiamiento de primas es un préstamo bancario para pagar las primas de una póliza de seguro de vida grande. Una familia no residente compra una póliza así porque el beneficio sirve para pagar el impuesto sucesorio que Estados Unidos cobra sobre los activos que la familia tiene allá. La póliza queda cedida en garantía, usted pignora activos propios por la diferencia, y cada año paga el interés del préstamo en lugar de la prima completa, de modo que el capital que habría desembolsado se queda invertido donde está.

Está pensado para una familia que podría pagar esa prima en efectivo y prefiere no hacerlo. No está pensado para quien acude al préstamo porque el efectivo no está.

Esta nota existe porque la estrategia se diseñó en una década de dinero barato, y casi todo lo que usted va a encontrar escrito sobre ella, sobre todo en español, se escribió entonces. El dinero hoy cuesta lo que cuesta, y esa sola diferencia le cambia el signo a la operación.

Vale la pena empezar por un documento que el cliente casi nunca ve.

Una aseguradora estadounidense importante mantiene guías de suscripción propias para las pólizas con prima financiada. Es material para asesores, no folleto de cliente. Ahí la aseguradora escribe que "no recomienda, no respalda, no patrocina ni ofrece de ninguna otra manera el financiamiento de primas" (traducción nuestra), que no es parte del contrato de crédito y que no recibe compensación alguna del arreglo de financiamiento. Después enumera los riesgos que ve: la tasa de interés, los requerimientos de garantía adicional, las renovaciones del préstamo, la posibilidad de que el banco prestamista quede insolvente y el escenario en que el préstamo cae en incumplimiento y el contrato de seguro caduca.

Es el fabricante hablando de lo que se hace con su producto.

Hay una segunda frase, esta de un banco estadounidense que presta para estas operaciones, y cierra la conversación antes de que empiece: "La fuente última de repago del préstamo debe identificarse, y no puede ser el beneficio por fallecimiento de la póliza." El mismo banco sí acepta que se le pague con el valor de rescate en efectivo. Con la muerte del asegurado, no. Y es un banco que presta millones de dólares para pagar primas de seguro de vida todos los años.

La presentación que le hicieron probablemente descansaba sobre lo contrario.

Si busca esto en español, va a aterrizar en otro producto

En Perú, Ecuador, Costa Rica y República Dominicana, "financiamiento de primas" nombra un producto distinto y regulado como tal: crédito de corto plazo para pagar primas de seguros generales. Perú tiene hasta su Reglamento de Financiamiento de Primas. Busque el término en español y ahí es donde va a caer.

Lo de aquí es otra cosa. Un préstamo bancario de varios millones de dólares, en Estados Unidos, para pagar las primas de una póliza permanente cuyo beneficio servirá para cubrir el impuesto sucesorio (estate tax) que causan los activos estadounidenses de una familia no residente.

Quién firma el préstamo, y por qué no es usted

El deudor es un fideicomiso irrevocable de seguro de vida (ILIT). El fideicomiso compra la póliza, firma el crédito y cobra el beneficio. Esa separación es la que mantiene la suma asegurada fuera de la masa hereditaria del asegurado, y un banco privado estadounidense lo advierte en su propio material en español: el fideicomiso se debe confiar a una parte independiente y no subordinada, para evitar las reglas de "incidencias de propiedad" de la sección 2042 del Internal Revenue Code. Para una familia no residente hay además una razón estatutaria distinta, y aparece más abajo.

El préstamo es de interés solamente. El capital no amortiza. Según el material publicado por los bancos que financian primas, los montos típicos van de $1,000,000 a $10,000,000, con plazos de uno a cinco años y tasa variable indexada a Prime o a SOFR. Los corredores con experiencia en estas estructuras describen facilidades de dos a diez años, al cabo de las cuales hay que refinanciar con el mismo prestamista o conseguir otro.

La garantía tiene dos capas. Primero, la cesión del valor de rescate en efectivo de la póliza. Después, garantía externa (efectivo, valores comercializables, cartas de crédito, el valor de rescate de otras pólizas) por la diferencia entre el saldo del préstamo y ese valor de rescate, ya descontado por el prestamista. Un banco que presta para estas operaciones exige monitoreo diario de la garantía líquida.

El expediente tampoco es liviano. La aseguradora pide estado financiero personal firmado por el asegurado y por su contador o su abogado, identificación de los activos que se van a pignorar, la carta de términos del banco y una estrategia de salida por escrito: de dónde va a salir el capital al vencimiento. El banco pide tres años de declaraciones de impuestos, con anexos y K-1.

Y hay dos aprobaciones, no una. El asegurado puede calificar médicamente para la cobertura y el fideicomiso no calificar para el crédito.

El dinero cuesta entre 5.15% y 5.90%, no 2%

Toda la estructura anterior descansa sobre un solo número: lo que cuesta el dinero prestado.

Al 30 de julio de 2026 SOFR estaba en 3.65%, según el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. La tasa prime bancaria estaba en 6.75% y la tasa efectiva de fondos federales en 3.63%, según la publicación H.15 de la Junta de la Reserva Federal divulgada el 31 de julio con datos de ese mismo día 30. El diferencial que la banca cobra sobre SOFR en este producto corre, de acuerdo con corredores con experiencia en estas estructuras, entre 150 y 225 puntos base.

Sume: alrededor de 5.15% a 5.90% anual. Esa suma es aritmética nuestra sobre datos verificados, no una cotización, y ningún banco está obligado a ofrecerle nada parecido.

Esa misma aseguradora fija un techo a lo que tolera en una póliza que emite: SOFR más 3.50%, o Prime más 2.50%. Hoy, 7.15% y 9.25%.

Los bloqueos de tasa se venden a tres, cinco o siete años. Quienes hoy revisan planes ya emitidos escriben que esos bloqueos vencieron o vencen pronto, y que el costo del interés se habrá más que duplicado.

Compare con lo que circula en español. Buena parte de ese material se escribió bajo el supuesto explícito de que las tasas bajas iban a durar, y las cifras de costo que menciona pertenecen a esa era. No es mala fe. Es texto de otra década monetaria que nunca se actualizó y que sigue siendo lo primero que uno encuentra al buscar el término.

Qué tan rápido se movió esto. El 1 de julio de 2022 SOFR estaba en 1.53%. El 3 de octubre de 2023 estaba en 5.32%. Con un diferencial de 150 puntos base, el préstamo pasó de costar 3.03% a costar 6.82% en quince meses.

Una ilustración de 2019, con el dinero de 2026 encima

El análisis que sigue se publicó el 30 de mayo de 2019. Hombre de 50 años, no fumador preferente, póliza indexada (IUL) ilustrada al 6.50%, beneficio inicial de $10,516,478. Prima anual financiada de $562,128 durante siete años, $3,934,896 en total. Tasa del préstamo asumida entre 4.06% y 4.67%.

El interés de bolsillo empieza en $24,902 el primer año, llega a $181,792 en el pico y suma $1,644,253 en trece años. Comprar la misma cobertura en efectivo, con una universal garantizada, costaba $4,636,850 de desembolso total hasta los 100 años. La garantía externa se comporta así:

Año de la pólizaGarantía externa exigida
1$349,275
2$358,595
3$330,404
4$258,373
5$137,581
6 en adelante$0

En el año 6 ocurre el punto de cruce: el valor de rescate ($3,406,342) supera el saldo del préstamo ($3,372,768) y la garantía externa se libera por completo. El préstamo se liquida con el valor de la propia póliza en los años 13 y 14, en dos retiros de $1,967,448.

Es una ilustración honesta para su fecha. Y descansa entera sobre un préstamo de alrededor de 4.4% contra un crédito ilustrado de 6.50%. Dos puntos de diferencial positivo.

Hoy ese diferencial se invierte. Con un préstamo entre 5.15% y 5.90%, y con lo que el análisis más duro publicado este año en la prensa del sector calcula como rendimiento neto realista dentro de una IUL con tope y sin dividendos (entre 3.82% y 4.30% a partir de un 8% del S&P 500), el diferencial queda negativo en uno o dos puntos. El punto de cruce se corre hacia adelante. O no llega nunca, y la garantía externa no se libera.

Esa crítica cabe en una línea: un producto que gana 4% no puede superar a un préstamo que cuesta 7%. El 7% es el número de quien la escribió y no el de hoy. Ponga 5.5% en su lugar y el signo del resultado no cambia.

Si la presentación que le entregaron usa una tasa de préstamo de 4%, no es una proyección. Es un documento histórico.

La tasa tope que la aseguradora baja sin pedirle permiso

Se usan dos productos, vida entera y vida universal indexada, casi siempre en versiones con alto valor de rescate temprano, porque ese valor es la garantía. Al menos una aseguradora importante vende un rider de valor de rescate temprano pensado justamente para este uso.

La vida entera acredita un dividendo declarado, lento y predecible. Los corredores con experiencia en estas estructuras advierten que ese dividendo puede no seguirle el paso al préstamo cuando la tasa sube. Y quien defiende la estrategia en público reconoce que las escalas de dividendos llevan dos décadas bajando.

La IUL acredita el movimiento de un índice, sin dividendos, sujeto a una tasa tope (cap) que la aseguradora fija de manera unilateral. Esos topes eran de 11% a 13% en 2018 y 2019. Hoy corren entre 6% y 11%, y en la mayoría de los contratos la aseguradora conserva la facultad de bajarlos hasta 3%, que es el tope garantizado. Hay corredores que llaman a la IUL un pagaré estructurado dentro de una póliza de seguro. Nuestra lectura, que va un paso más allá: el prestatario queda corto una opción que el prestamista no le paga.

Ninguno de los dos productos es seguro bajo apalancamiento. El dato incómodo viene del mismo lado: entre 2023 y 2024 el S&P 500 subió 56% acumulado mientras muchos índices propietarios acreditaron entre 1% y 3%, y algunos acreditaron 0%. Con un préstamo encima, un año en cero no es neutral. El interés corre igual.

La garantía no se pide una sola vez

El interés se paga todos los años y se ve venir; la garantía no funciona así.

Aquí es donde la mayoría de las presentaciones se equivoca. Al cliente se le dice que la garantía externa es un requisito inicial que desaparece hacia el año 5 o 6. Los abogados que litigan estos casos lo describen al revés: los requerimientos de garantía adicional se repiten, y son el momento exacto en que la narrativa de la salida se derrumba. Hay clientes que recibieron esa llamada justo después de que les aseguraran que ya no habría ninguna. Y una firma de asesoría que revisó más de cien de estos planes encontró que la garantía exigida sube con frecuencia a cuatro o cinco veces lo ilustrado.

Mientras tanto, esos activos están inmovilizados. No puede venderlos, ni moverlos, ni destinarlos a otra cosa mientras el préstamo viva.

Cuando el plan falla, la secuencia está documentada: el banco toma la póliza y la rescata; aplica el valor de rescate, que puede ser menor al valor en efectivo que aparecía en el estado de cuenta; aplica después la garantía prendaria; y el faltante queda como responsabilidad personal de quien firmó el aval. El asegurado se queda sin cobertura. A esa edad, y con la salud que tenga entonces, el reemplazo puede no existir.

Cuando las tasas se movieron en contra del plan, estos arreglos produjeron disputas entre los clientes y quienes se los vendieron. Un recuento publicado este año en la prensa del sector identifica al menos tres docenas de casos de IUL con prima financiada en litigio activo, y su propio autor advierte que el número real no se puede conocer.

Los corredores apuntan además lo estructural. Los clientes institucionales que usan prima financiada contratan actuarios para estresar el plan al inicio y cada año. Ese nivel de escrutinio no se ve en la planeación patrimonial familiar.

$10,000,000, una LLC estadounidense y un Formulario 4506-C

Queda la pregunta que una familia latinoamericana hace primero: si esto siquiera está disponible para ella.

Sí es accesible para una familia extranjera. Las guías de suscripción de una de las aseguradoras que emite estas pólizas dicen textualmente que no se requiere ciudadanía estadounidense. Lo que sí exigen, en el mismo documento:

  • Propiedad estadounidense de la póliza: una LLC o un fideicomiso de Estados Unidos.
  • Un banco prestamista estadounidense.
  • Patrimonio verificable de $10,000,000 o más para extranjeros, contra $5,000,000 para clientes domésticos.
  • Suma asegurada mínima de $2,000,000.
  • Una carta de divulgación y reconocimiento del financiamiento, firmada.

Eso es lo que pide una aseguradora. Cada una fija su propio criterio. No encontramos ninguna que publique aceptar un fideicomiso extranjero como propietario de la póliza.

Hay una concesión que casi nadie menciona. Esa misma aseguradora exige recurso pleno como regla, pero para pólizas de una LLC o un fideicomiso estadounidense que estén plenamente colateralizadas acepta el arreglo sin aval personal del asegurado. Es la diferencia entre una obligación limitada a los activos pignorados y una que persigue el patrimonio familiar completo. Si nadie le ha hecho esa pregunta al banco, hágala usted.

También hay fricción. La aseguradora pide el Formulario 4506-C del IRS, que la autoriza a obtener las declaraciones federales de los dos años más recientes del asegurado. Un no residente que nunca declaró en Estados Unidos no las tiene, así que el expediente se arma con documentación sustituta y tarda más. Es observación de práctica, no regla escrita.

Por qué la estructura funciona para una familia no residente cabe en una línea de la sección 2105(a) del Internal Revenue Code: el monto por cobrar como seguro sobre la vida de un no residente no ciudadano no se considera bien situado en Estados Unidos. El beneficio queda fuera de la red. La póliza existe para pagar el impuesto sobre lo que sí está dentro.

Dos correcciones que hay que hacer casi siempre, porque en las presentaciones aparecen al revés. El interés no es deducible: la sección 264(a)(4) lo prohíbe, y la excepción de persona clave de la 264(e)(1) está topada en $50,000 de endeudamiento por asegurado, que no cubre nada de esto. Y si le ofrecen la versión con aseguradora extranjera, la sección 4371(1) impone un impuesto federal de 1% sobre esas primas. Una póliza emitida por aseguradora estadounidense no lo causa.

Sobre donaciones, un banco privado estadounidense escribe en español que los fondos que el fideicomiso pide prestados para pagar primas e intereses "no suelen devengar impuesto de donaciones". Es su formulación, no una garantía, y es el punto exacto donde su abogado debe opinar por escrito antes de que se firme nada.

Queda una tensión que preferimos nombrar. La aseguradora permite acumular intereses en lugar de pagarlos precisamente a los extranjeros con patrimonio de $10,000,000 o más. Los corredores con experiencia en estas estructuras recomiendan, en casi todos los casos, pagar el interés cada año y no dejarlo acumular, porque la acumulación multiplica la sensibilidad del plan a las tasas. La flexibilidad que se le ofrece a la familia transfronteriza es justo la característica contra la que advierten quienes más han visto fallar estos planes.

No acumule.

Y algo que ninguna ilustración que hayamos visto modela: el préstamo es en dólares, la garantía debe estar en dólares y en Estados Unidos, y el ingreso de la familia suele estar en otra moneda. Una devaluación fuerte en el país de origen es, en la práctica, un requerimiento de garantía adicional. Eso es lectura nuestra, no un dato de las fuentes.

La salida es el trato entero

Las salidas documentadas son cuatro: el valor de rescate de la póliza; otros activos, idealmente un evento de liquidez ya planeado como la venta de una empresa; un GRAT cuyo remanente alimente al fideicomiso; o una póliza temporal comprada al inicio por el saldo proyectado del préstamo, para cubrir el hueco si el asegurado muere antes. Las dos últimas vienen de material de planeación de 2008 y hay que rediseñarlas con números de hoy antes de proponérselas a nadie.

La muerte no es una salida. Los abogados que litigan estos casos lo dicen con números: estos préstamos vencen comúnmente a cinco años o menos y casi nunca se alinean con la expectativa de vida. Los corredores con experiencia aceptan el fallecimiento como fuente de repago solo cuando el asegurado está dentro de unos diez años de la suya.

Sobre la primera salida, la que todo el mundo asume, esos mismos corredores son secos: en la mayoría de las reproyecciones que hacen no hay valor de rescate suficiente para repagar el préstamo y además cubrir los gastos restantes de la póliza.

Quienes promueven la estrategia sostienen que el valor de rescate retira el capital normalmente dentro de quince a veinte años. Es el número de quien la vende. También son veinte años pagando interés sin fallar una sola renovación.

Quién debería hacer esto, y por qué casi nadie

Quien pueda pagar la prima en efectivo y elija no hacerlo. Ese es el filtro entero.

El lado que defiende la estrategia pone sus propias condiciones: el cliente puede pagar las primas de su bolsillo; no se acumulan intereses; el beneficio y la prima son razonables frente al ingreso y al patrimonio; el plan se estresa con escenarios adversos de verdad; y hay una salida que no consiste en esperar que la póliza se pague sola. Use esa lista como examen. Va a ver cuántas transacciones no la pasan.

No le sirve a quien no pueda pagar el interés de su bolsillo todos los años, indefinidamente. Tampoco al dueño de empresa ni al inversionista inmobiliario con 80% o 90% del patrimonio inmovilizado. Ese mismo análisis lo llama una trampa que multiplica el riesgo, porque cuando el plan falla hay que vender lo líquido en el peor momento posible. Ni a quien no pueda absorber una garantía que se cuadruplique.

Algunas firmas de asesoría han prohibido a sus asesores la IUL con prima financiada, y desde ese lado se calcula que con criterios de idoneidad aplicados en serio el universo de clientes apropiados sería mínimo. Del otro lado responden que el problema es de ejecución y no de estructura. Las dos posiciones se publicaron este año en la misma revista del sector. Las dos están en nuestro archivo y vale la pena leerlas completas antes de decidir.

Si alguien le presentó esto como "seguro gratis", note quién rechaza la frase. El banco que presta el dinero la llama un mito basado en supuestos demasiado optimistas sobre el desempeño de la póliza y las tasas. Quien defiende la estrategia en público dice que es completamente falsa. Los dos lados coinciden en eso.

Qué pedir antes de firmar

Si la conversación ya está en marcha, esto es lo que conviene tener por escrito antes de que se firme nada.

  • La reproyección del plan a una tasa de préstamo materialmente más alta que la de la ilustración. Si nadie la ha corrido, el plan no se ha estresado.
  • La página exacta de la ilustración donde aparecen las dos tasas que deciden el resultado: la del préstamo y la que se le supone acreditada a la póliza.
  • La fórmula de la garantía. Qué descuento le aplica el prestamista a lo que usted pignora, cada cuánto se vuelve a medir, y qué movimiento del valor de rescate dispara un requerimiento nuevo.
  • La estrategia de salida por escrito, con el nombre del activo que va a repagar el capital al vencimiento. La aseguradora la exige de todos modos. Pídala usted también.
  • Si la obligación es de recurso pleno, y si el arreglo se puede estructurar plenamente colateralizado para que no haya aval personal del asegurado.
  • La carta de términos del banco completa, incluida la parte de renovación.

Cuando una familia nos pregunta por esto, pedimos dos hojas antes de opinar: la carta de términos del banco y la página de la ilustración donde aparece la tasa de préstamo asumida. Si esa página dice 4%, la conversación es corta.

Cada cifra de esta nota viene de un documento que tenemos identificado y guardado, y lo revisamos con quien nos lo pida.

Esta nota es información general con fines educativos y no constituye asesoría legal, fiscal ni una oferta de producto. Cada situación depende de hechos particulares y debe revisarse con su abogado y su contador.

Compartir

Un solo equipo, el problema completo

Que sea complejo no es el problema. Que quede sin atender, sí.

Todo lo anterior es información general. Su respuesta depende de su país, de cómo esté la titularidad y de hechos que un profesional debe confirmar. Nosotros medimos la exposición, colocamos el seguro de vida que la financia y coordinamos a los abogados, contadores y fiduciarios con licencia que completan el plan, de modo que un solo equipo responde por el resultado.

Solicitar una introducción